
Actualizado el 29 de octubre de 2026.
Un ataque alcanzó un mercado concurrido de Nyala, capital de Darfur del Sur, y un segundo impacto afectó un barrio residencial la noche del 26 de octubre. El hospital universitario de la ciudad, apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF), recibió los cuerpos de 36 personas y atendió a más de 150 heridos. Entre los fallecidos, 21 vestían ropa civil, según el parte de la organización humanitaria.
MSF atribuyó el ataque con dron a las Fuerzas Armadas Sudanesas. La organización indicó que el primer impacto ocurrió alrededor de las 20:00, hora de Sudán, en un mercado del oeste de Nyala. Personal sanitario trató heridas por metralla, quemaduras y traumatismos; entre los pacientes había mujeres y niños.
Balances incompatibles y todavía provisionales
Las cifras finales no están confirmadas. Emergency Lawyers, un grupo que documenta la violencia, informó de más de 100 muertos y 113 heridos. Sudan Doctors Network comunicó un balance menor, de al menos 21 fallecidos y más de 40 heridos. Associated Press señaló que no pudo verificar independientemente ninguna de esas cifras debido a las restricciones de acceso y a la continuidad de las operaciones militares.
Por esa razón, esta nota utiliza como mínimo comprobable los 36 cuerpos recibidos por el hospital apoyado por MSF y no presenta el balance superior a cien como definitivo. Tampoco existe todavía una lista pública completa que distinga a civiles, combatientes y personas desaparecidas.
Civiles vendían alimentos cerca de combatientes
Testigos consultados por Associated Press dijeron que cientos de integrantes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) se encontraban en el mercado. También había vendedores civiles que ofrecían comida, té y otros productos a los combatientes como forma de subsistencia. Una fuerza alineada con el ejército afirmó que el ataque fue dirigido contra reclutas de las RSF, pero esa declaración no resuelve la presencia ni el número de víctimas civiles.
La guerra entre el ejército sudanés y las RSF comenzó en abril de 2023. El conflicto ha desplazado a unos 13 millones de personas y ha agravado el hambre. En Nyala, el ataque afecta además un espacio esencial para conseguir alimentos en una ciudad sometida a pobreza, inseguridad y desnutrición.
La ONU exige proteger a la población civil
Un portavoz de Naciones Unidas condenó los ataques contra civiles y señaló que los impactos en Nyala alcanzaron un mercado y una zona residencial. La ONU reiteró que la población civil y la infraestructura indispensable deben ser protegidas conforme al derecho internacional humanitario.
Qué está confirmado y qué sigue pendiente
- Confirmado por MSF: 36 cuerpos llegaron al hospital universitario de Nyala y más de 150 heridos fueron atendidos.
- Confirmado por MSF: 21 de los fallecidos recibidos vestían ropa civil; hubo mujeres y niños entre los pacientes.
- Reportado, no verificado de forma independiente: más de 100 muertos y 113 heridos, según Emergency Lawyers.
- Disputado: el balance total y la proporción exacta de civiles y combatientes.
- Pendiente: una investigación independiente sobre el objetivo, la responsabilidad, las armas empleadas y el cumplimiento del derecho humanitario.
Fuentes
- Médicos Sin Fronteras: cuerpos y heridos recibidos en el hospital de Nyala.
- Associated Press: testimonios y balances incompatibles.
- Naciones Unidas: condena de los ataques contra civiles.
Cápsula profética: defender al vulnerable en medio de la guerra
«Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.»
Isaías 1:17, Reina-Valera 1960
Isaías dirigió estas palabras a Judá en una denuncia contra una religiosidad externa que convivía con la injusticia. El pasaje llama al arrepentimiento práctico: buscar justicia, corregir el abuso y proteger a quienes carecen de poder.
La relación con Nyala es ética, no una declaración de cumplimiento profético. Los balances contradictorios deben investigarse y los responsables deben rendir cuentas, pero la obligación inmediata es inequívoca: preservar la vida de civiles, atender a los heridos y permitir el acceso humanitario. Un episodio aislado no prueba por sí mismo una profecía bíblica; sí confronta a autoridades y sociedades con el deber de defender al vulnerable.



